miércoles, 19 de octubre de 2011

Aunque esto lo escribí cuando varios familiares murieron, entre ellos mi abuelo materno (Lauro Tirado Hernández), hoy que la vida tomo la decisión de llevarse a mi abuelo paterno (Simitrio Carcaño Salazar), le dedico estas palabras a quienes lo sienten y duelen.
No cabe duda que el paso de la muerte nos vuelve indolentes, son los recuerdos los que nos arrancan las lagrimas.


Solo somos niños en espera de nuestro turno en la vida, corriendo el riesgo de perder el recorrido  sin siquiera haberlo disfrutado.
Arrieros somos y en el camino andamos.



No saben el terror que se siente cuando ves comenzar a morir a una de las persona que mas amas, la desesperación de querer hablarle a alguien, pero a quien, si ya nadie nada puede resolver, mas te desespera cuando toda tu vida o al menos el pedazo de ella que llevas recorrido siempre hubo alguien que te ayudara, siempre hubo alguien que te ayudara, siempre viviste rodeado de gente, familia que ha estado ahí, el consejo de los mayores si es que quedan y en ese caso de tus iguales siempre será levántate y continua, pero nunca habrá un consejo que te diga esta bien detener tu vida por un día, para llorar por tu soledad he infelicidad de no tener a ese ser, es cuando pienso en el ultimo segundo de la vida de quien muere, en realidad paso toda su vida frente a sus ojos, ese suspiro que muchos dan antes de fallecer no será por arrepentimiento, en fin ellos ya no se preocupan por las cosas de cama y de cocina, pero y yo que hago para quitarme esta amargura y mas aun que todavía no fallece, que la espera será larga y trágica, cuando un día es otra vida y las horas pesan como féretros con esperanzas y tiempos que no serán.
Se que al final lo mejor que podré hacer es ver ese ser querido directamente a la cara, prestar atención y ver a dios aunque me vuelva a percatar que estoy completamente solo con mi dolor y sufrimiento y que todos los demás lo estamos.
Lo que digo no tiene ningún sentido para ustedes pero no se preocupen cada uno de ustedes lo entenderán ya que todos sufrirán la muerte de su ser mas amado, ustedes mismos, ahí es cuando apreciaremos el ultimo segundo y cada uno sabrá por que suspira.


A mis seres queridos que se adelantaron, no se preocupen... no tardo.
A los que aun tengo conmigo, no se preocupen... regresare.



Original.

jueves, 30 de junio de 2011

La muerte de la rana

Después de que la lapidaron los niños, su destino quedó sellado; a voces de los demás niños tendría que morir igual que su esposa.
Este par de ranas cometieron el pecado fatal error de copular en un charco que se encontraba frente a un salón de clases, donde los párvulos arremetieron a pedradas tal indigno acto.
La esposa murió o al menos fue herida de fatalidad; cabe mencionar que el charco está al pie de un alto bordo de tierra, que el charco se formó por que recientemente habían rascado la misma.
El destino estaba sellado, la esposa murió al momento de que la tierra tuvo un derrumbe y ella, debido al ataque perpetrado por los mocosos, no pudo hacer uso de su habilidad saltadora.
El por su lado sólo pudo contemplar la tumba de tierra que de su verdosa esposa quedó.
Sin duda su final no sería distinto, dentro del charco sus patas delanteros se encontraban utilizadas y el final se encontraba en las manos de un niño curioso y bien intencionado.
En su afán de salvarla la levanto de una de sus patas traseras y la arrojó a la parte más profunda del charco; la infeliz anura no pudo más que ahogarse lentamente, sus patadas de ahogado sólo le dieron el impulso suficiente para undirse en una espiral densa de color café, su tumba de agua quedó simétrica a la de su esposa rana.
Los niños tranquilamente regresaron a su salón para continuar hablando de los efectos del hombre en los ecosistemas.

La vida, la vida es una perra... Incluso para las ranas


viernes, 27 de mayo de 2011

Poesía Estática

Gracias a la buena cantidad de ocio que resulta encontrarse en casi la recta final del trabajo, he decidido retomar mi afición por la fotografía.

Recalco que solo es afición puesto que las cámaras de las que hago uso son sencillas, y en algunos casos hasta celulares prestados.

El proyecto al que estoy llamando Poesía Estática, se fundamente en lo lúdico y ecléctico que estos artes pueden generar, así como lo serio y profesional, (claro es que todos estos elementos se pueden enlazar).

Por el momento destinare los trabajos en un álbum web, de la casa de Yahoo! es decir en Flirck.

A falta de algo mejor o mejor dicho a que ya tenia unos borradores subidos en dicha pagina. (Se aceptan sugerencias)

Sin mas doy paso a la pagina. http://flic.kr/s/aHsiSWVPmB

En algunos días o meses daré mudanza a algún otro como puede ser a la casa de Google: Picasa; ya que ocupo esta herramienta.Te esperamos

jueves, 21 de abril de 2011

Los ojos del nahual

Durante las noches de viento cálido la gente platica de lo inoportuno y peligroso que puede ser salir de la morada, alejarse del calor de la hoguera o ha fechas recientes del fulgor de la televisión.

La razón de tales infortunios que pueden pasar se debe; no a los desaires de Ehecatl, sino a los desesperados y extraños hábitos alimenticios del nahual...

La niña salió de su casa en plan de recoger la ropa que el viento tan diligentemente tiraba por los alrededores de la casa, las camisas del papa lograron planear fuera de la cerca, la poca y parpadeante luz del foco de 75watts y el resplandor de la luna; que se encontraba cerca de alcanzar su plenitud para convertirse en digna luna del cazador, daban poco espacio a los ojos de esta inocente pero ya no tan pueril niña.

Mientras se alejaba cada vez mas y mas de los débiles rayos de luz eléctrica en su absurda batalla por dominar la bailante y burlona ropa, los ojos más extraños y endemoniados que pueden pisar la tierra la observaban desde la fría y oscura protección de la maleza, los juegos que hacían las sombra danzantes con los hilos de luz de luna permitían crearle una mejor piel para poder observa estoica a la pequeña peleadora. Que pensamiento cruzara la mente de la madre que se encuentra preparando la incipiente cena, que pensamiento cruza hoy por su cabeza despeinada, juego perfecto para su cara llena de moretones.

El viento lanzo un calzón a pocos metros de la maleza, la niña levanto otra pieza más y encamino sus pasos hacia el calzón, el nahual espero, encogió un poco el cuerpo, afilo la vista, sus ojos cual cazuela negra sobre un vivo fuego, se abrieron un poco más, era el momento la creatura estaba recogiendo el calzón, y la bestia, el nahual decidió no actuar. Era el momento perfecto, pero para el animal la diversión requería algo más.

Su lado animal lo espetaba a que como común gato casero, jugara con su presa un rato, pero su orgullo de hechicero no le permitían ensuciarse las manos con su presa, por lo que decidió dejar al viento lo que el viento mejor hacia hasta ese momento, juguetear con esa pobre e inocua creatura, esa niña que estaba dejando de serlo para revelarse como una hermosa mujer joven, que se veía hasta ese momento constreñida por su ropa y pueril figura, esa eterna batalla entre el yo anterior y el próximo yo de mujer, esa batalla que muchas veces se pierde, pero siempre deja la recompensa de poder desarrollar una mente mas afilada.

El viento con maestría satisfago los deseos lúdicos felinas del hechicero, la niña danzo oprobiosamente con el ultimo calcetín, empero sus esfuerzos no lograban darle el éxito deseado, el físico torpe y el cálido viento fuerte y fugaz la frustraban, hasta logro en un último esbozo de movimientos poco gráciles, aprender el escurridizo bandido de tela.

Al estirar su mano logro sentir en sus dedos las fibras del calcetín, al mismo tiempo que una de sus pantorrillas sentía una fría y extraña sensación, una pequeña e inocente hoja de la maleza la tocaba, como coqueteando, o quizá advirtiéndole de que en aquel preciso momento en que baja la vista para ver que o quien le provocaba esa extraña sensación en su cuerpo, otro cuerpo mucho más grande, lleno de pelo y con garras y dientes afilados se desplazaba, se abalanzaba cruelmente sobre su infantil cuerpo, las garras y almohadillas del nahual tomaban por el pecho y la parte baja de la espalda a la niña.

Tranquilamente el hechicero procedió a dormir y calmar a su presa, la victima solo pudo soltar la ropa y dejar que el viento, irónicamente, la arrastrara más cerca de la casa, al fulgor frio del foco de 75 watts. Envuelta en la cola del nahual, la niña desapareció, muchos dicen que entre los gritos de desesperación de la madre, se confundía los gritos de dolor, a causa de los golpes dados del doliente, pero poco ayudante padre.

ClickComments